Florencia Zúñiga: "He encontrado una segunda familia y en Alemania una segunda patria, un segundo hogar"

Florencia Zúñiga Ampliar imagen Florencia Zúñiga (© Florencia Zúñiga) Florencia Zúñiga, exalumna del Colegio Alemán St. Thomas Morus y becaria de excelencia del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), emprendió la aventura de iniciar estudios superiores en la prestigiosa Universidad de Heidelberg. En el siguiente testimonio nos cuenta cómo ha sido adaptarse a su nueva vida en Alemania para cumplir un sueño de toda su vida.

"Cuando llegué a Alemania, un tres de Septiembre, estaba llena de expectativas. Me sentí como una niña descubriendo todo por primera vez. Estaba dentro de un sueño; mi sueño de toda una vida. Siempre lo había sabido; iba a estudiar en el extranjero. Lo decidí leyendo novelas y escuchando las historias de mi abuelo, quien siempre me habló de este país helado y hermoso. También siempre había sabido que iba a ser muy difícil". 

Florencia Zúñiga Ampliar imagen (© Florencia Zúñiga) "Los primeros días en Heidelberg, donde estudio Biotecnología Molecular, fueron para mí una mezcla de felicidad y tristeza. Extrañaba todo: mi familia, mis amigos, la vista desde mi ventana, las marraquetas calientes con mantequilla, la cordillera al atardecer, las películas en familia de los domingos y hasta el olor de mi casa. Todo me recordaba a Chile. Sin embargo, para mí estar en Alemania era, y aún es, la aventura de mi vida y quería aprovecharla a concho. Por eso fueron esos primeros días los que ocupé no sólo para realizar una infinidad de trámites, sino que también para comprarme una buena bicicleta usada, como todo estudiante acá, y salir a recorrer la ciudad. En esos días vi de extremo a extremo mi ciudad y descubrí los pequeños rinconcitos que no salen en las guías turísticas, como los campos de girasoles y las calles estrechas con casas tan antiguas que parecen de otro mundo". 

"Ahora no puedo creer que lleve nueve meses acá. Siento que hace tan poco estaba disfrutando de la “Ersti Woche”, que es una especie de semana mechona que organiza el Consejo de Estudiantes de cada carrera. Esa semana creo que apenas dormí; fueron cinco días completos de juegos y competencias con mis compañeros. En el asado junto al río, los juegos con pistolas de agua y las paradas para comer helados, döner y panqueques conocí a la mayor parte de mis casi cien compañeros". 

"Durante la Ersti Woche y las semanas que siguieron tuve que adaptarme a escuchar y hablar alemán después de no haberlo hecho por casi un año. No obstante, después de mi primer mes de clases ya no me costaba tanto concentrarme y entender, y ya me estaba acostumbrando a escuchar el lenguaje coloquial y el sinfín de acentos de mis compañeros que vienen de todos los extremos de Alemania. También ayuda que todos hablen inglés y que hayan muchísimos latinos. Puede ser difícil ser uno mismo en otro idioma y algunas cosas se pierden en la traducción, pero con amigos latinos siempre es más fácil sentirse como uno mismo y sentirse más cerca de casa". 

Florencia Zúñiga Ampliar imagen (© Florencia Zúñiga) "Los primeros meses de universidad son difíciles en cualquier parte del mundo y tener que sobrevivirlos en un país extraño con un idioma extraño, no lo hace más fácil. Sin embargo, con las personas correctas ninguna montaña es demasiado alta. Además, las clases son geniales. He visto desde explosiones en química hasta lanzamientos de pequeños “cohetes” y a mi profesor escalar por una cuerda para probar un teorema en física. Acá he descubierto un mundo con oportunidades que en Chile jamás habría tenido. Alemania para mí no sólo ha significado una educación gratis y de excelencia, sino que también, y que probablemente es lo más importante, ha significado aprender a ser responsable y disciplinada, reinventarme a mí misma, crecer, madurar, descubrir la verdadera definición de familia y así ver el mundo con otros ojos". 

"Durante casi un mes recorrí cinco países de Europa con una amiga, después de trabajar de recepcionista en un hotel y así haber juntado el dinero para viajar. Conocí gente de todos los extremos del mundo. Me sorprendí practicando no sólo mi inglés, sino que también mi alemán en países como Hungría, Francia y la República Checa. La mejor parte de estudiar en Alemania no es simplemente la universidad, son también las personas que he conocido, porque en Chile jamás hubiera esperado tener amigos de Rumania, Indonesia, Georgia, Turquía, etc. La mejor parte es que el mundo está a la vuelta de la esquina para descubrirlo". 

"No es una decisión fácil. Estudiar acá significa dejar todo atrás. Está bien tener miedo, yo también lo tuve, pero creo que es nuestro deber vivir, seguir nuestros sueños pese al miedo. Nadie va a vivir por nosotros. Creo que nos debemos a nosotros mismos tener el coraje de vivir la vida que soñamos. Va a ser difícil, pero valdrá la pena". 

"Ya han pasado nueve meses desde que me fui de Chile y estaré lejos de todo lo que conocí alguna vez, pero en mis maravillosos nuevos amigos he encontrado una segunda familia y en Alemania una segunda patria, un segundo hogar".

Florencia Zúñiga: "He encontrado una segunda familia y en Alemania una segunda patria, un segundo hogar"

Hörsaal einer deutschen Universität