Delicias navideñas a finales de verano
En las calles, el asfalto resplandece por el calor, las piscinas están a rebosar… y en los supermercados alemanes ya empieza la Navidad. Puede que en las latitudes meridionales sea normal, pero en Alemania resulta cuanto menos curioso que, a partir de septiembre, entre el carbón para barbacoa, los ventiladores y la crema solar, empiecen a amontonarse el pan de jengibre, las galletas Spekulatius y el Christstollen. Hasta los Papá Noel de chocolate te saludan amablemente desde las estanterías; no se imaginan lo que les espera ahí fuera a 30 grados. Las estrellas de canela, en cambio, no se ven afectadas por el tiempo, hasta que, a más tardar en febrero, son sustituidas por los conejitos de Pascua que aparecen dando saltitos. Y es que en Alemania solo hay tres estaciones: Navidad, Semana Santa y, entre medias, la temporada de barbacoas.